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La esclerodermia o esclerosis sistémica, es una enfermedad crónica, autoinmune, en la cual, hay una producción excesiva de colágeno, que se va a cumulando en diversos órganos del cuerpo, inclusive en la piel, produciendo un endurecimiento de la zona afectada.
Según datos de la Sclerodermia Foundation, solo en Estados Unidos esta enfermedad afecta a más de 300 mil personas, y es más frecuente en mujeres sin distinciones de raza. No es una enfermedad contagiosa ni cancerosa, y es muy poco heredada de padres a hijos.
Entre las esclerodermias, existen dos grandes grupos, las localizadas y las sistémicas.
En las localizadas, la frecuencia es mayor en niños que en adultos. Son las más benignas y solo involucran a la piel. En las sistémicas, la cosa cambia. Suelen comprometer distintos órganos, endureciéndolos y dejándolos sin movimiento.
Dentro de las esclerodermias localizadas, podemos encontrar dos tipos, la morfea, que se presenta como placas o parches en la piel y la lineal, que se presentan como bandas o lineas.
En la esclerodermia morfea, la pérdida de color en la piel es el primer signo, la piel de la zona afectada se vuelve más clara, brillante y cuando se toca se siente dura y tensa. En algunos casos la enfermedad se detiene en esta fase, pero si la enfermedad avanza, la piel de la zona afectada se hunde.
La esclerodermia lineal, es generalmente de más larga evolución. Se caracteriza por aparecer lesiones en forma de cinta, a lo largo de un miembro, ya sea pierna o brazo, o hasta aveces en la cara. Son más difíciles de curar. Es muy frecuente que, en el miembro afectado, se produzca atrofia des las masas musculares subyacentes. Ligado a esto,en niños en crecimiento,puede dejar de crecer el miembro afectado, y volverse muy delgado. Si se aloja en una articulación la enfermedad, puede causar la contractura de esta y hasta le pérdida de movimiento.
Las esclerosis locales, cualquiera de los dos tipos, tienen un buen pronóstico a largo tiempo y son las más comunes. Cuando desaparece la enfermedad, queda una mancha de color oscuro en la zona que fue afectada,
Las esclerodermias sistémicas, son frecuentes en adultos, y llegan a afectar no solo a la piel sino además a los órganos principal, como corazón, aparato digestivo, corazón, riñones, músculos y hasta las articulaciones. Así como las localizadas, las esclrosis sistémicas también se dividen según su localización. Tenemos las limitadas y las difusas.
Las esclerosis limitadas, es de evolución lenta y no compromete a los riñones. Solo una pequeña parte de los pacientes presenta como consecuencia hipertensión pulmonar. A diferencia de la primera, la esclerosis sistémica difusa, compromete a todos los órganos y es de difícil tratamiento.
En cualquiera delos casos, lo importante es el diagnostico precoz de la enfermedad. Cuando un órgano ya esta fibrosado, no hay tratamiento para revertir el daño.
El diagnóstico generalmente se hace basado en la clínica. Los signos y síntomas son muy importantes en esta enfermedad. No hay un tratamiento efectivo para la enfermedad. Cada órgano debe ser tratado en forma específica.
Artículo Original de websaludable.
| Estres, Terapia de Grupo, Centro Psicologia |

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