Ellas solas 00:29:57, Enviado por: El Sabueso y El Buscador , 818 Palabras, 330 Veces Visto Categorias: Cosas de Mujeres
El ser humano es un ser sociable y está "fabricado para estar emparejado". Ahora claro está que el concepto de pareja ha variado con el tiempo.
Antes la sociedad imponía una pareja heterosexual, hombre-mujer; pero actualmente las parejas homosexuales son mas notorias, o quizás antes se ocultaban por temor al que dirán.
Es un misterio pero los porcentajes de hombres y mujeres en diferentes países son mas o menos equivalentes. Así tenemos que en el Perú somos 28.220.764 personas y hay sólo 160 mil más mujeres que hombres.
Pero que pasa cuando la cantidad de mujeres se hace tremendamente dispareja. Los problemas para emparejarse heterosexualmente crean una serie de angustias entre esas mujeres "sobrantesa". Al menos eso es lo que se plantea en el libro "Ellas solas".
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Cerca de 750.000 británicos murieron en la I Guerra Mundial y su pérdida fue también la de una generación de muchachas que pasaron a engrosar la nómina de "las sobrantes", trizadas entre su propia decepción y el desdén de una sociedad que adjudicaba a la mujer un solo papel: el de casada.
EFE/ CONCHA BARRIGÓS. La sobrina nieta de Virginia Wolf, Virginia Nicholson, ha escrito para explicar cómo era aquella sociedad mutilada y reivindicar la envergadura de esas "solteronas" el libro "Ellas solas" (Turner), un documento que describe con datos, testimonios directos y fotografías cómo dos millones de mujeres, entre los años 20 y 30, fueron capaces de sobrevivir sin hombres.
Tras la I Guerra Mundial, en la que también murieron un millón y medio de soldados franceses y 1,8 millones de alemanes, hubo durante mucho tiempo más mujeres que hombres en Inglaterra, pero Nicholson pone el acento en los años en los que la disparidad entre géneros fue mayor: el censo de 1921 muestra que había 1,75 millones más de mujeres que de hombres e incluso algunos sugieren que eran dos millones.
"La guerra les cambió la vida y ellas ayudaron a transformar el mundo", ha subrayado hoy en Madrid Nicholson sobre un desastre demográfico que forzó un cambio radical en aquella estrecha sociedad victoriana en la que la mujer, "fuera inteligente o estúpida", sólo tenía un trabajo: "ser una buena esposa para un hombre y la madre de sus hijos".
El libro, que figura desde hace un año en la lista de los más vendidos de Historia en el Reino Unido, será interesante también para los españoles, según Nicholson, porque allí también ocurrió "un gran drama, la Guerra Civil", en la que su propio tío, el hermano mayor de su padre, murió, a los 29 años, cuando conducía una ambulancia para las Brigadas Internacionales en Brunete.
Nicholson presume que hay, además, una "razón universal" por la que el libro logra el éxito donde se publica, por ejemplo en Estados Unidos, y la explica poniéndose ella misma de ejemplo.
"Estoy casada, pero un poco tarde, a los 31 años. Hasta que lo hice vi que todos los hombres interesantes estaban 'cogidos' y los 'disponibles' eran gays. Sentí cierta conexión con esas mujeres que no tenían prácticamente ninguna posibilidad de relacionarse con el otro sexo", dice.
Por eso en "Ellas solas" alumbra las experiencias de "miedo, esperanza y fracaso" de esa generación singular que, sin embargo, supo labrarse su propia identidad en una sociedad que, en cierta forma, les exigía el tributo de su virginidad en memoria de los muertos.
Tanto es así, que la sexóloga Marie Stopes recomendaba a las que le preguntaban por la "solución" del lesbianismo o de la masturbación como vía intermedia entre el celibato forzado y la pérdida absoluta de respetabilidad, "muchos baños calientes y costura", se mofa Nicholson.
Aunque la primera guerra mundial privó a muchas mujeres de potenciales maridos, permitió a algunas pioneras abrirse camino en carreras de hombres, como por ejemplo a Victoria Drummond, quien, en 1915, a los 21 años, estudió ingeniería naval, o Beatrice Gordon Holmes, que desafiando a quienes decían que las mujeres eran incapaces de entender las finanzas, se convirtió en una influyente brocker.
Por ello, el capítulo final va en un "crescendo" de ejemplos de mujeres triunfadoras, que descubrieron que estar solteras podía ser en sí misma una razón para vivir y con las que la sociedad "está en deuda" porque hicieron progresar al mundo.
La autora cree que si su tía abuela, Virginia Wolf, que denunció las dificultades de las mujeres para hacerse un lugar en el mundo, supiera que había escrito este libro, "simplemente" diría que era "la tradición familiar" porque no ha habido ninguna generación en la que no haya habido escritores. "Parece que tenemos tinta en las venas", especula
Todos buscamos pareja todos necesitamos una pareja, alguien a nuestro lado, un hombre o una mujer que nos acompañe por el largo y duro camino de nuestra vida, apoyandonos, queriendonos, amandonos con pasion. Somos nosotros quienes hacemos sexy a nuestro hombre o a nuestra mujer, somos nosotros quienes nos sentimos sexys y atractivos, quienes seducimos y nos dejamos seducir por nuestro hombre o nuestra mujer, en definitiva, por nuestra pareja.