|
A veces es mejor aceptar las nuevas costumbres que esperar que el nuevo jefe se adapte a las del nuevo paìs.
Tener un superior proveniente de otro país puede ser una excelente o pésima experiencia, va a depender de la adaptación de cada uno al ambiente de trabajo.
Generalmente la llegada de un nuevo jefe a la oficina, causa un comidillo de comentarios de pasillo, ¿cuántos años tendrá? ¿será mujer o hombre? ¿será simpático(a) o desagradable? Y así muchas preguntas más, pero lo que la gran mayoría nunca se pregunta es si el futuro jefe proviene del extranjero.
Eso fue lo que le pasó a dos amigos míos quienes vivieron la experiencia de tener un jefe de otro país. Rodrigo, 33 años, publicista, tuvo que empezar a trabajar con su nuevo jefe, Joao, brasilero de 35 años. De un comienzo toda la oficina tuvo feeling con él, ya que era muy alegre y simpático, características típicas del brasileño. Además le gustaba mucho salir de noche a restaurantes y bares.
Al poco tiempo se hizo habitual que una o dos veces a la semana toda la oficina, incluido el jefe, se iba a comer a un restaurante o a tomar algo a un bar. Había un excelente ambiente de trabajo lo que se tradujo en muy buenos negocios y excelentes trabajos que al cabo de un año ya habían cosechado dos premios internacionales para la agencia de publicidad donde trabajaba Rodrigo.
Distinto fue el caso de mi amiga Viviana, trabajaba en una empresa multinacional de tecnología y cuando llegó su nuevo jefe, se dio cuenta de inmediato que habrían problemas. Era japonés, mayor, no hablaba español, sólo inglés y su lengua nativa, de entrada fue muy reservado y con cara de pocos amigos. Con el pasar de los días la relación fue empeorando, ya que tenía muy mal carácter y se enojaba con todo. Como mi amiga era su asistente personal, empezó a pasar muy malos ratos, a pesar que cumplía con su trabajo.
Le empezó a pedir cosas que no estaban dentro de sus funciones, como pedirle comida china por teléfono para el almuerzo. Se hizo una rutina que el jefe japonés comiera comida china todos los días a la hora de almuerzo, conocidamente aliñada y de olores fuertes. El problema era que no se lavaba los dientes y en la tarde mi amiga tenía que aguantarle los olores fuertes de su comida cada vez que se reunían a hablar por trabajo, que era a cada rato. Al cabo de tres meses mi amiga no aguantó más las arbitrariedades de su jefe y renunció. Prefirió buscar trabajo que seguir aguantando a un jefe dictatorial que nunca se preocupó por adaptarse a la realidad local de su nuevo país de trabajo.
Como conclusión a estas dos experiencias, se puede decir que a la hora de recibir un nuevo jefe de procedencia extranjera lo mejor es darse el tiempo de conocerlo y adaptarse dentro de los parámetros normales a sus costumbres. En caso que no sea posible acostumbrarse hay dos opciones: una, hablar con el jefe y explicar el problema para buscar una solución o sino buscar nuevos horizontes laborales. ¿Qué harías tú si te fueras de jefe a otro país?
Artículo Original de empleo.universiablogs.
| Empleo, Trabajo, Trabajos Extra |

No Comentarios para esta entrada...
![]() |
EmpleoyTrabajo |
Empleo y Trabajo son dos terminos que se han convertido en imprescindibles en nuestra vida. Desde este blog intentaremos acercar toda la información relativa a la busqueda de empleo con el fin de mantenerte siempre al día en lo que respecta al empleo y al trabajo.
|
|
XML error
¿Qué necesitas hoy?